¿Ahora comemos peor que antes?

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  • 28 marzo, 2019

Antes de la información, aprovechamos la ocasión para presentaros nuestro libro, el cual nos ha costado mucho tiempo de recopilación, trabajo e investigación, donde creemos que una vez termine de leer será usted consciente de la manipulación a la que ha sido expuesto el «Nuevo Testamento» por la religión Católica, y cómo ha eliminado y modificado radicalmente partes de este pues rompe con sus dogmas que nada tienen que ver con las verdaderas enseñanzas de Jesús.

¿Nació Jesús el 25 de diciembre?¿Fue Nazaret el lugar donde lo hizo?¿Era José su Padre realmente?¿Pudo ser su origen de otro mundo?¿Era un hombre normal y para nada divino?¿Tenía hermanos, mujer e hijos?¿Donde está sus descendencia?¿Lo apodaron el «niño asesino» cuando era pequeño?¿Es la religión católica una invención del emperador Constantino?¿Es Jesús una invención para manipular al pueblo?

El equipo de «Un Surco En La Sombra» responde a estas y muchas más incógnitas en un largo estudio que recopila teorías realmente diferentes a todo lo que se ha dicho públicamente de la vida de Jesús a lo largo de la historia. Nos sentimos orgullosos del trabajo realizado y poder dar la oportunidad de ver la otra cara de la moneda.

Después de la gran acogida que ha tenido, (Solo se ha podido vender formato físico en España) hemos decidido venderlo en formato digital a nivel mundial para que todo el mundo pueda disfrutarlo y hemos reducido el precio un 75% por lo que lo puede obtener ahora mismo en un click por $3.99 (3.60€)

 

Una vez dicho esto le damos las gracias por su tiempo y le mostramos la información que buscaba. Estamos seguros que será de su agrado y le hará que pensar


¿Ahora comemos peor que antes?

Se dice que ahora comemos peor que antes. Irónicamente lo dicen en mayor proporción personas con el suficiente poder adquisitivo como para permitirse comprar alimentos ecológicos.

Partiendo de que la premisa el “alimento ecológico” no es mejor (no es más barato, no es más nutritivo, no tiene necesariamente menos impacto ecológico, incluso no sabe mejor: lo que hace que sepa mejor no es su origen “ecológico”), además hemos de recordar que hasta hace muy poco nuestra dieta era indiscutiblemente peor en todos los sentidos. Para indagar en este tema, os recomiendo el libro del doctor en Bioquímica y Biología Molecular J. M. Mulet Los productos naturales, ¡vaya timo!

Solo la abundancia de este último siglo nos permite ser lo suficientemente delicados como para quejarnos de que comemos alimentos en exceso procesados o con demasiadas grasas y azúcares.

La dieta actual, por supuesto, es mejorable y no debe quedar nunca exenta de críticas. Pero tampoco hay que olvidar que la falta de frutas y verduras frescas durante los largos meses de invierno ha implicado que, durante la mayor parte de nuestra historia, los europeos del norte estuvieran desnutridos la mayor parte del año de acuerdo con los estándares modernos.

Incluso si nuestra comparación se establece en una época más cercana, como 1970, por ejemplo, podemos asegurar que, en general, nuestra dieta es mejor ahora que antes. Tal y como señala el filósofo Julian Baggini al referirse a aquella época en su libro La queja:

Los cereales para el desayuno eran muy azucarados, como Frosties, o con un escaso valor nutricional, como Corn Flakes o Rice Krispies. Hoy en día, hay más cereales con un alto contenido en fibra, e incluso los más dulces han limitado el contenido de sal y azúcar. Luego tenemos el pan, que era aún peor que en los días de Orwell. El pan blanco “de plástico”, en rebanadas, causaba furor, y en la mayoría de los hogares no habían oído hablar del pan integral. Hoy en día buena parte del pan sigue siendo terrible, pero al menos se ha extendido el pan integral, y las panaderías de los supermercados han vuelto a poner de moda el consumo de pan fresco. La variedad de frutas y verduras disponibles era muy limitada, y un “kiwi” seguía siendo una forma grosera de referirse a un homosexual neozelandés. (…) La sopa deshidratada Knorr era muy popular pero tan solo se trataba de cubitos de caldo que se disolvían en agua caliente y se servían como parte de una dieta aparentemente completa. El zumo de naranja exprimido por la mañana se consideraba un lujo, y muchos preferían comprar una naranjada en polvo. Incluso la eterna favorita, la patata, fue despachada sin contemplaciones cuando el puré de patatas instantáneo alcanzó la cima de su popularidad.

Eso no significa que todo lo actual sea mejor que antes, pero, si hacemos balance, el fiel de la balanza debería inclinarse hacia lo actual. Hay más niños obesos ahora que antes, pero probablemente también son más obesos porque los hábitos sociales han cambiado. Hay más McDonalds, por supuesto, pero también más alternativas al McDonalds.

Sigue Baggini:

Denunciar que nuestros problemas dietéticos actuales son el resultado de una pérdida de contacto con un saludable pasado mítico es una queja nostálgica de la peor especie, porque identificar erróneamente la fuente del problema nos ciega a la hora de hallar las soluciones óptimas y con miras de futuro.

Naturalmente, tenéis los comentarios para impugnar o matizar esta postura.

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Fuente: http://www.xatakaciencia.com/salud/ahora-comemos-peor-que-antes

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