El agónico FINAL de Felipe II: ÚLCERAS, PUS Y PIOJOS

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  • 31 marzo, 2019

Antes de la información, aprovechamos la ocasión para presentaros nuestro libro, el cual nos ha costado mucho tiempo de recopilación, trabajo e investigación, donde creemos que una vez termine de leer será usted consciente de la manipulación a la que ha sido expuesto el “Nuevo Testamento” por la religión Católica, y cómo ha eliminado y modificado radicalmente partes de este pues rompe con sus dogmas que nada tienen que ver con las verdaderas enseñanzas de Jesús.

¿Nació Jesús el 25 de diciembre?¿Fue Nazaret el lugar donde lo hizo?¿Era José su Padre realmente?¿Pudo ser su origen de otro mundo?¿Era un hombre normal y para nada divino?¿Tenía hermanos, mujer e hijos?¿Donde está sus descendencia?¿Lo apodaron el “niño asesino” cuando era pequeño?¿Es la religión católica una invención del emperador Constantino?¿Es Jesús una invención para manipular al pueblo?

El equipo de “Un Surco En La Sombra” responde a estas y muchas más incógnitas en un largo estudio que recopila teorías realmente diferentes a todo lo que se ha dicho públicamente de la vida de Jesús a lo largo de la historia. Nos sentimos orgullosos del trabajo realizado y poder dar la oportunidad de ver la otra cara de la moneda.

Después de la gran acogida que ha tenido, (Solo se ha podido vender formato físico en España) hemos decidido venderlo en formato digital a nivel mundial para que todo el mundo pueda disfrutarlo y hemos reducido el precio un 75% por lo que lo puede obtener ahora mismo en un click por $3.99 (3.60€)

 

Una vez dicho esto le damos las gracias por su tiempo y le mostramos la información que buscaba. Estamos seguros que será de su agrado y le hará que pensar


Felipe II falleció el 13 de septiembre de 1598 en el Monasterio de El Escorial, tras 53 días de una agonía horrible para un obseso de la higiene como él.

Felipe II

Hay datos muy conocidos en la biografía del segundo monarca de la Casa de Austria en España, Felipe II, nacido en Valladolid en 1527: su temperamento frío, su acendrada religiosidad, su vida familiar marcada por la tragedia –enviudó cuatro veces, perdió a seis hijos y vio morir a la mayoría de sus hermanos, incluido el bastardo Juan de Austria–, la fracasada expedición de su Armada Invencible contra Inglaterra o su delicada salud (padeció una posible sífilis congénita, asma, artritis, cálculos biliares, fiebres intermitentes y, desde los 36 años, gota; para evitar los terribles dolores de ésta solía ser trasladado en su famosa silla), que no obstante no impidió que fuera muy longevo para la época, ya que vivió 71 años.

Sin embargo, hay aspectos no tan del dominio público, como su personalidad obsesivo compulsiva. A juicio de varios expertos, ésta fue el fruto de tres factores: las ausencias de su padre, Carlos I de España y V de Alemania; la sobreprotección de su madre, la emperatriz Isabel, y la muy severa y estricta educación que recibió como heredero al trono. Y, entre las manifestaciones de esa personalidad obsesiva –exagerada adoración por la rutina, el orden y la puntualidad; pasión por el trabajo prolijo de carácter administrativo–, una de las más llamativas en una corte del siglo XVI fue su celo desmedido por la higiene personal. Un gentilhombre lo definió como la persona “más limpia y aseada que jamás ha habido sobre la Tierra”.

Retrato de Felipe II, obra de Antonio Moro

Por eso, las circunstancias de su muerte tuvieron que suponer un calvario para un hombre como él. El golpe del fallecimiento de su hija Catalina Micaela lo llevó a una depresión, ya con 70 años, que complicó sus problemas de gota y de movilidad. Consciente de que su final se acercaba, ordenó que lo trasladaran a su amado Monasterio de El Escorial en el verano de 1598. Pero allí las calenturas, la hidropesía y otros males lo postraron, con lo que su cuerpo se llenó de úlceras y llagas purulentas, cuyo mal olor lo mortificaba tanto o más que los espantosos dolores que sufría. Y así transcurrieron 53 agónicos días hasta que el 13 de septiembre expiró, si bien no es cierta la leyenda de que murió infestado de piojos.

Extra:

Felipe II, frío e inapetente

Frío e inapetente, así era Felipe II, el Prudente. No mostró apenas emoción con ninguna de las cuatro esposas que tuvo. Con la primera, María Manuela de Portugal, retrasó la consumación del matrimonio arguyendo que tenía sarna en sus extremidades.

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Parece que luego fructificaron las relaciones y nació el desgraciado príncipe Carlos, que se mostró débil física y mentalmente hasta el día de su prematura muerte.La segunda fue María Tudor, su tía y reina de Inglaterra, doce años mayor que él. Era extremadamente delgada, arrugada, con la dentadura podrida y calva. En la corte inglesa, la posición de Bloody Mary o María la Sanguinaria –llamada así por las ejecuciones que ordenó contra los protestantes– era en realidad superior a la de su marido.

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Felipe no podía intervenir en los asuntos del país, tenía que sentarse más bajo que ella y comía con vajilla de plata, mientras la de ella era de oro.

María tuvo varios embarazos psicológicos, pero en verdad estaba incapacitada para engendrar.

Su tercera esposa fue Isabel de Valois –en realidad, la prometida de su hijo Carlos– y con ella tuvos dos niñas.

Se casó por última vez a los 42 años, con Ana de Austria, su sobrina.

Aunque tenía problemas de salud –estaba afectado por la gota– se esforzó por buscar el deseado heredero al trono. Afortunadamento tuvo seis hijos, cuatro de ellos varones. Sus vástagos pudieron disfrutar del fantástico proyecto arquitectónico de Felipe II: El Escorial.

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