El patrimonio cultural nepalí queda dañado irreparablemente por el seísmo

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  • 27 abril, 2015

A la tragedia humana causada por el seísmo de ayer sábado en Nepal hay que añadir la pérdida irreparable del patrimonio cultural de la región, que ha perdido decenas de edificios y monumentos históricos, incluyendo la torre Dharahara de Katmandú, así como los templos en Bhaktapur y Lalitpur, declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

El daño en la histórica plaza Basantapur Durbar es incalculable, comenzando por el templo de Kasthamandap, del siglo XVI y que dio nombre a Katmandú. El templo de Panchtale, el de Dasa Avtar, y el de Krishna Mandir han quedado completamente demolidos. Su reparación, para el historiador Prushottam Lochan Shrestha, es técnicamente difícil y enormemente cara. “Es imposible que sean restaurados a su estado original”, ha lamentado en declaraciones al diario nepalí ‘Ekantipur’.

Kasthamandap2

kATSHAMANDAP2

La torre de Dharahara, un mirador del siglo XIX, también se encuentra completamente arrasada. En la octava planta contaba con un balcón circular desde el cual se tenía una amplia vista panorámica del valle de Katmandú. En el momento de su colapso se encontraban en su interior más de cincuenta personas, y un centenar más estaban esperando a entrar. La torre, también Patrimonio de la Humanidad, soportó hace 83 años un terremoto similar. El de ayer acabó de destruirla por completo.

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El mismo caso ha sucedido en decenas de templos de Patan y Bhaktapur, como el de Jaya Bageshwori –uno de los templos hindúes más importantes del país, especialmente apreciado por sus espectaculares esculturas y pinturas dedicadas a la deidad Shiva–, el de Pashupatinath o el de Ratna Mandir.

También en Bakhtapur, otros monumentos como el templo de Fasi Deva , el de Chardham o el de Vatsala Durga, del siglo XVII, están total o parcialmente destruidos.

estatua

Por último, también han sido significativos los daños en los templos situados a las afueras del valle de Katmandú, en particular en el de Manakamana, conocido en los últimos meses por un premiado documental del mismo nombre, producido por el Sensory Ethnography Lab. ‘Manakamana’, dirigido por Stephanie Spray y Pacho Velez, era un retrato de la sociedad nepalí a través de diferentes escenas sobre el precioso viaje en teleférico a lo alto del templo, ahora dañado para siempre.

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