Cuando la ESQUIZOFRENIA EXTREMA salvó a un PAÍS: JUANA de ARCO

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  • 4 Agosto, 2016

Faltaban aún más de veinte años para que terminara la larga y cruenta guerra entre Inglaterra y Francia que ha pasado a la historia como la Guerra de los Cien Años (1337–1453). En un conflicto que diezmó y empobreció a los pueblos en conflicto, una joven inculta pero piadosa y profundamente religiosa guió a los ejércitos franceses hacia la victoria en Orleans. Abandonada por todos, desde el rey hungido gracias a su valor hasta la iglesia que un día creyó en sus voces divinas, Juana de Arco fue entregada a los enemigos ingleses y quemada en la hoguera. La Doncella de Orleans tendría que esperar muchos siglos para ver recompensada su valentía.

De campesina a guerrera
Jeanne d’Arc nació en un pueblecito de la región de Lorena, Domremý el 6 de enero de 1412. A pesar de la guerra, Juana vivió una infancia feliz al lado de sus padres Jacques Darc e Isabelle Romée y sus cuatro hermanos. A la corta edad de 14 años la joven empezó a tener visiones y a oir voces extrañas, experiencias místicas que en un principio ocultó a sus padres. Juana identificó esas voces con dos santas, Santa Catalina de Alejandría y Santa Margarita de Antioquía, y con el Arcángel San Gabriel. De recibir mensajes confusos Juana pasó a oir con claridad una orden: debía partir con un ejército a Francia para levantar el sitio de Orleans, uno de los últimos reductos de la resistencia francesa frente a los ingleses.
La joven campesina se dirigió a Vaucouleurs, una población cercana a Domremý, donde se encontraba Roberto de Baudricourt, comandante de las fuerzas reales. Tras varios intentos fallidos en los que Baudricourt se mofó de la pequeña, una predicción acertada de una derrota hizo cambiar de opinión al escéptico comandante quien la llevó a la corte de Chinon.
En 1429 Juana consiguió por fin una entrevista con el delfín, el futuro Carlos VII. Parece ser que el delfín puso a prueba a la joven escondiéndose entre la multitud y colocando a un miembro de la corte en su lugar. Fuera por las descripciones previas del futuro monarca o porque Juana tenía dotes extraordinarias, lo cierto fue que la doncella consiguió reconocer al verdadero delfín. Este hecho y las palabras que tuvieron en una entrevista privada convencieron a Carlos de que Juana no era una farsante.
Juana partía hacia Orleans abanderando un ejército francés que saldría victorioso. La joven doncella se había convertido en una guerrera a las órdenes de Dios y de Francia.
El abandono del rey ungido

El 17 de julio de 1429 el delfín era coronado en la catedral de Reims como Carlos VII. Juana había conseguido vencer a los ingleses y dar a Carlos la corona de Francia.



Pero a partir de aquel momento los intereses de ambos empezaron a diverger. A una posición pactista del rey, quien pretendía terminar con el conflicto llegando a acuerdos de paz aún a expensas de perder derechos o territorios se oponía Juana, quien, según sus voces, debía seguir luchando para expulsar a los ejércitos enemigos y sus aliados los borgoñones del territorio francés.
A pesar de que el rey continuó enviando contingentes a Juana, estos eran escasos y las victorias fueron dejando paso a las derrotas. La captura de Juana fue el fin de su vida como guerrera. Una vez en manos inglesas, Carlos VII no pudo o no quiso hacer nada por rescatar a quien le había ayudado a subir al trono de Francia. El rey ungido gracias a Juana desoyó las voces de la corte, entre ellas la de su amante Agnes Sorel, que le pedían que mediara en la liberación de la joven doncella.
La condena de la traición.
Juana aseguraba que San Miguel le decía que tenía una gran misión: dirigir el ejército francés para lograr la coronación de Carlos VII como rey de Francia yexpulsar a los ingleses.
Ella escuchaba las voces y éstas le decían lo que tenía que hacer. Luego comenzó a verlos y los “encuentros” ocurrían hasta tres veces por semana.

Una vez que la Doncella de Orléans cumplió su misión, las voces le dijeron que debía retirarse y luego callaron. Pero continuó luchando porque quienes la acompañaron en las batallas insistieron de muchas maneras en que se quedara.

Desafortunadamente para ella, fue capturada por los borgoñones, quienes la entregaron a los ingleses. Fue trasladada a Ruán y juzgada por el tribunal inquisitorial acusada de brujería, pues las voces que escuchaba sólo podían provenir, por supuesto, del demonio.

El juicio duró tres meses, tras los cuales fue declarada culpable de hechicería y herejía. Aunque siempre dijo que era inocente, se declaró culpable y le conmutaron la pena de muerte por cadena perpetua.

Sin embargo, días después se retractó y confirmó que lasvoces le venían de Dios, que eran mensajes divinos, por lo que fue condenada a la hoguera sin más contemplaciones.

Divinidad vs. esquizofrenia

Curiosamente, la propia iglesia católica, quien condenara a Juana de Arco a la hoguera, la “rehabilitó” 26 años después de su muerte, en 1456, por insistencia del rey Carlos VII (el mismo rey que llegó al poder gracias a Juana), quien abogó por la revisión del proceso. Sin embargo, no fue hasta el siglo XX, en 1909, cuando la beatificaron y, seguidamente, canonizaron en 1920, justo el año en que Francia la nombró como su patrona.

Lo cierto es que Juana de Arco, más allá de lo acertadas que estuvieran sus estrategias militares o de la devoción católica, presentaba un cuadro completamente esquizofrénico: a la luz de la ciencia actual, las alucinaciones auditivas y visuales que sufría eran un síntoma de esta enfermedad, que se caracteriza por alteraciones de la percepción. Ella “veía” y “escuchaba” realmente a San Miguel, a Santa Catalina y a Santa Margarita, tres personajes que le resultaban totalmente familiares.

Lo notable de toda su historia, inclusive hasta hoy en día, es que, acusada de brujería en el siglo XV, o elevada a santa en el XX, las voces que oía una esquizofrénica, una bruja o una Santa cambiaron la historia de un país.

Fuente:http://supercurioso.com/la-esquizofrenia-salva-un-pais/

Fuente:http://www.mujeresenlahistoria.com/2011/04/la-santa-doncella-juana-de-arco-1412.html


One Comment

  • El título de la nota me parece muy, muy, muy ridículo porque aunque no soy devoto del santoral católico romano, la conducta de JUANA DE ARCO, que bien podría definirse mejor como “Esquizofrenia paranoide”, si es que ese fuera el caso ( de locura), pero la locura a tal grado, si es qu fuera esquizofrenia, no tendría caso porque JAMAS esta se ha usado para salvar a nadis, sino para dañar y destruir a los demás y al que la padece…

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