¿Por qué los humanos ancestrales duraban más de 200 años?

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  • 12 octubre, 2017

No sólo los patriarcas bíblicos tuvieron vidas muy longevas, llegando incluso a superar los 900 años en algunos casos: numerosos textos antiguos de muchas culturas mencionan como una realidad la prolongación de la vida muy por encima de lo que hoy se considera normal. Algo que, en el mundo moderno, nos resulta literalmente increíble. Algunos creen que se debe a errores sufridos durante los procesos de traducción de dichos textos, o a que esas cifras tienen un mero significado simbólico, pero más allá de las posibles explicaciones, el historiador llega a preguntarse si es posible que la duración de la vida humana en realidad haya disminuido, de manera tan significativa, durante miles de años.

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Una de las explicaciones se basa en que antiguamente en Oriente la forma de medir la duración de un año podría ser diferente a nuestro concepto actual. Tal vez un año hiciera referencia a una órbita lunar (alrededor de 28 días), en lugar de a una órbita solar (12 meses).De este modo, ajustando las fechas, la edad del bíblico Adán pasaría de 930 años en el momento de su muerte a una cifra más razonable de 77. Sin embargo, ello significaría también  que habría engendrado a su hijo Enoc a la edad de 11 años y que Enoc sólo habría tenido 5 años cuando fue padre de Matusalén.

Problemas similares surgen al ajustar las edades en los textos antiguos suponiendo que los autores hubieran utilizado un patrón determinado para sesgar dichas edades de los patriarcas ancestrales, como por ejemplo multiplicándolos por un número dado.

Representación de Adán, (1507). Óleo de Alberto Durero (1471-1528). Museo del Prado, Madrid, España. (Public Domain)

Representación de Adán, (1507). Óleo de Alberto Durero (1471-1528). Museo del Prado, Madrid, España. (Public Domain)

“Los números [en el Génesis] podrían tener tanto un significado real (numérico) como sagrado (numerológico o simbólico)”, escribió al respecto Carol A. Hill, en su artículo “Dando sentido a los números del Génesis”, publicado en la revista “Perspectivas de la Ciencia y la Fe Cristiana” en diciembre del año 2003.

¿Patrones matemáticos?

Al igual que en el Génesis, en la Lista de los Reyes Sumerios −que tiene 4.000 años de antigüedad y enumera la sucesión de los diferentes reyes en Sumeria, antiguo sur de Iraq− vemos que al mencionarlos, algunos de sus reinados duran más de 30.000 años. Al igual que sucede en la Biblia, la lista sumeria muestra una disminución constante en la esperanza de vida. De hecho, diferencia entre reinados antes del Diluvio y posteriores al Diluvio: los previos a la inundación son significativamente más largos que los posteriores, aunque la esperanza de vida tras la inundación es aún de varios cientos de años, incluso de más de 1.000 años en algunos casos.

En la Biblia vemos que, de generación en generación, se va produciendo una disminución progresiva de la longevidad: 930 años Adán, 600 años Noé y 175 años Abraham.

“No es sólo a causa de la magnitud de estos números por lo que estas edades parecen artificiales: los 1560 años de Etana, por citar la más larga, no son más que la suma de los dos reinados anteriores (…). Ciertos tramos parecen, simplemente, haber surgido como múltiplos de 60”, escribía en su artículo “Acercamiento matemático a la duración de ciertas dinastías en la Lista de los Reyes Sumerios“, publicado en 1988 en el “Journal of Studies”, el experto Dwight Young, de la Universidad de Brandeis.

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Prisma de Weld-Blundell, la más completa copia de la lista de los reyes sumerios. (c. 2000 a. C.) Museo Ashmolean de Arte y Arqueología, Oxford, Inglaterra. (Public Domain)

Además, algunos números especialmente grandes parecen corresponderse con los cuadrados de otros. Así, 900 como cuadrado de 30, 625 como cuadrado de 25, 400 como cuadrado de 20. Incluso en números más pequeños el cuadrado de 6 aparece con mayor frecuencia de lo que cabría esperar. Por otro lado, siguiendo estos mismos patrones, el co-fundador de la Iglesia de Dios del sur de Texas, Arturo Méndez, opina que la disminución de la longevidad en los patriarcas antediluvianos coincide con la tasa recesiva observada en diversos organismos cuando quedan expuestos a radiación o toxinas.

La extrema longevidad de numerosas culturas

Según numerosos textos, los individuos centenarios también eran comunes en la antigua China. El Doctor acupunturista Joseph P. Hou, escribió en su libro sobre “Técnicas de Longevidad Saludable” que, “según los registros médicos chinos, un doctor llamado Cuie Wenze, de la dinastía Qin, vivió hasta los 300 años”. Asimismo, Gee Yule, miembro de la última dinastía Han, habría vivido hasta los 280 años de edad según las antiguas crónicas, y el monje taoísta Hui Zhao hasta los 290.

Según consta en la Enciclopedia China de Materia Médica, He Nengci, de la dinastía Tang, vivió hasta los 168 años de edad. Ya en épocas modernas, el maestro taoísta Li Ching-Yuen, habría vivido hasta los 250, y el médico tradicional chino Lo Mingshan, de la provincia de Sichuan, hasta los 124 años. El Dr. Hou aseguraba que la clave oriental para la longevidad está en “nutrir la vida”, refiriéndose no sólo a la nutrición física, sino también a la mental y al alimento espiritual.



El maestro taoísta Li Ching-Yuen fotografiado en Wanxian, Sichuan, en 1927. (Public Domain)

El maestro taoísta Li Ching-Yuen fotografiado en Wanxian, Sichuan, en 1927. (Public Domain)

El poema épico persa Shahnameh o Shahnama (“ Libro de los Reyes”), escrito por Ferdousí hacia finales del siglo 10 d. C., nos habla de reyes míticos que gobernaron durante 1.000 años o varios cientos de años, disminuyendo sus longevidades progresivamente hasta llegar a los 150 años de los monarcas más recientes.

Casos recientes de una longevidad sorprendente

Incluso hoy en día existen individuos que aseguran haber vivido 150 años o incluso más. Estos informes, sin embargo, a menudo provienen de zonas rurales donde la documentación es escasa. Documentación que, un siglo atrás, era incluso menos precisa en dichas comunidades rurales, por lo que tales informaciones resultan muy difíciles de comprobar. Un ejemplo de ello es el caso del nepalí Bir Narayan Chaudhary.

En 1996, el periodista Vijay Jung Thapa visitó a Chaudhary en el pueblo de Aamjhoki, situado en la región de Tarai y habitado por la etnia Tharu. Chaudhary le dijo que tenía 141 años, como informaba Thapa en un artículo publicado por India Today. De ser cierta esta afirmación, Chaudhary ostentaría el récord mundial Guinness de longevidad por la vida más larga registrada en casi 20 años. Pero Chaudhary no disponía de documentación que le permitiera demostrarlo. Eso sí: contaba con la memoria colectiva del pueblo.


“Casi todos los ancianos a su alrededor recuerdan cómo en su juventud un ya anciano Chaudhary hablaba sobre su primer trabajo como encuestador durante la primera encuesta elaborada en Nepal en 1888. La lógica indica que debía tener más de 21 años en aquella época, ya que el trabajo de encuestador era un empleo de cierta responsabilidad. Chaudhary afirma que por aquel entonces ya tenía 33 años, y que seguía siendo un soltero empedernido”, escribía Thapa en su artículo.

Nepal es uno de los países en los que se asegura que viven hombres y mujeres centenarios. En la imagen, anciano sadhu nepalí con barba blanca. (Wen-Yan King/CC BY-SA 2.0)

Nepal es uno de los países en los que se asegura que viven hombres y mujeres centenarios. En la imagen, anciano sadhu nepalí con barba blanca. (Wen-Yan King/CC BY-SA 2.0)

También muchas personas de la región del Cáucaso afirman tener edades que llegan, incluso, a superar los 170 años, pero no cuentan con la documentación necesaria para demostrar sus aseveraciones.

“Estas excepcionales personas con existencias tan largas han vivido siempre vidas humildes, realizando trabajo físico o ejercicio al aire libre a menudo desde su juventud hasta la vejez. Su dieta es sencilla, como lo es también su vida social, que solo involucra a las familias. Un ejemplo de ello es Shisali Mislinlow, que vivió hasta los 170 años en la región rusa de Azerbaiyán. La vida de Mislinlow nunca fue agitada, y según él mismo declaró: ‘nunca tengo prisa, así que no tengo prisa por vivir, esta es la idea principal. He estado haciendo trabajo físico durante 150 años’”, escribía el doctor Hou.

¿Una cuestión de fe?

Desde la antigüedad, la cuestión de la longevidad ha estado conectada en China con prácticas taoístas de la alquimia interna, o con el cultivo de la mente y el cuerpo. En este caso, la longevidad estaba relacionada con la virtud, del mismo modo que se entrelaza con las creencias espirituales occidentales en la Biblia. Llegados a este punto, Arturo Méndez cita al historiador romano-judío del primer siglo de nuestra era, Tito Flavio Josefo y añade:

Noé vivió trescientos cincuenta años después del Diluvio (…). No dejes que nadie, por el solo hecho de comparar la vida de los antiguos con nuestras vidas, y basándose en los pocos años que vivimos hoy, piense que lo que ellos decían era falso; o que haga que la brevedad de nuestras vidas en la actualidad sea un argumento, para decir que ellos no pudieron haber durado tanto, ya que esos ancestros eran amados por Dios, y [en última instancia] hechos por Dios mismo, y sus alimentos eran adecuados para la prolongación de la vida, así que perfectamente pueden haber vivido un gran número de años. Además, Dios les dio un tiempo más largo de vida a causa de su virtud y al buen uso que hicieron de ella.

Noé recibiendo a la paloma con la rama de olivo. Ilustración de Charles Foster (1897) (Public Domain)

Noé recibiendo a la paloma con la rama de olivo. Ilustración de Charles Foster (1897) (Public Domain)

A los científicos modernos solo les queda por ahora creer lo que los antiguos escritos y lo que la ancestral memoria de los pueblos indican acerca de estas vidas, aparentemente increíbles, o considerar que son fruto de exageraciones, interpretaciones simbólicas, o malentendidos. Para muchos es, simplemente, una cuestión de fe.

Imagen de portada: Fotomontaje compuesto por: arriba a la izquierda, escultura de templo taoísta; abajo a la izquierda, ilustración del “Shahnama”, poema persa del siglo X que incluye una lista de reyes con edades de cientos de años y hasta más de 1.000 años para algunos monarcas; derecha, detalle del retrato del profeta bíblico Abraham pintado por Rembrandt. (La Gran Época)

Este artículo es propiedad de: ancient-origins.es

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