NAPOLEÓN: El hombre MAS ENGAÑADO de la historia en su PENOSO MATRIMONIO

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  • 10 agosto, 2018

La historia de amor entre Napoleón Bonaparte y Josefina de Beauharnais es una de las más encomiables que recuerda Francia. Al menos, desde que la feliz pareja contrajo matrimonio en 1796, hasta que se divorciaron en 1810 debido a que la mujer no podía dar un hijo al «pequeño corso». Sin embargo, el historiador británico Andrew Roberts no está de acuerdo con este cuento de hadas, pues acaba de afirmar que –en base al estudio de la correspondencia que ambos se enviaban- el «Petit empereur» era un inepto en lo que a relaciones intimas se refiere.

Así lo afirma el historiador en una nueva serie documental de la BBC en la que ha participado como asesor histórico (la cual verá la luz en Gran Bretaña el próximo miércoles 10 de junio). En esta pequeña saga (de apenas tres capítulos), el británico insiste en que el emperador era un «amante vulnerable y necesitado» cuya inexperiencia en el las artes amatorias hizo que «la experimentada Josefina terminara por no intimara con él». Lejos de quedarse en este punto, Roberts señala también que Bonaparte evitaba mantener relaciones íntimas con su mujer, lo que hacía que esta se lanzase a los brazos de otros hombres mucho más jóvenes de forma usual.

«La historia nos quiere hacer creer que la relación entre Napoleón y Josefina estaba a la altura de la de Romeo y Julieta. ¡Tonterías! Napoleón es acusado de ser un monstruo y un megalómano, pero al leer las cartas que enviaba a su mujer se puede ver que, con ella, sucedía todo lo contrario. En ellas no hay confianza, Son las cartas de alguién obsesionado por saber si Josefina le amaba y le estaba siendo fiel, si era o no atractivo para ella. Le llegaba a escribir tres veces al día haciéndole estas preguntas», señala el historiador en declaraciones recogidas por el «Daily Mail».

En este sentido, Roberts afirma también que a Napoleón le obsesionaba la idea de no saber si su mujer sentía o no el mismo ferviente amor que él guardaba en su corazón por ella. Así lo dejó claro el propio francés en una carta enviada el 3 de abril de 1796. Poco antes, en marzo, Bonaparte había comenzado la campaña de Italia dejando a su esposa -seis años mayor que él y con quien se había casado poco antes de partir- sola en su hogar. Esto le provocaba ansiedad al «pequeño corso», al que le horrorizaba la idea de queJosefina le engañase.

En palabras del historiador, tampoco ayudó a calmar los celos de Napoleón el que su mujer no respondiese usualmente a sus cartas. Más, considerando que le escribía, como mínimo, una al día (y, en algunos casos, hasta tres). «¿Ya me has olvidado? ¿O es que sabes que no hay mayor tormento que no recibir una carta de mi dulce amor?», le garabateó en una ocasión.

Por su parte, y siempre según Roberts, Josefina andaba en su Francia natal en los brazos de otros hombres. En este sentido, la serie mostrará algo que, en palabras del experto, queda claro al leer las cartas, que el «Petit empereur» era un inepto en artes amatorias profundamente inseguro en temas de faldas y que había tenido en su vida unos noviazgos contados.

BREVE HISTORIA  DE JOSEFINA BONAPARTE

7.- Josefina Bonaparte: (1763 – 1814) Josefina Bonaparte cambió la guillotina por la corona, dicen muchos historiadores. Su historia es de de utilización de lo carnal como un medio para colmar sus ansias de dinero, lujo y poder.

Su historia vital es un salto mortal de la perdición a la gloria eso sí, pasando de marido en marido como una adelantada a su tiempo. Y es que estamos hablando probablemente de la emperatriz más carismática y ardiente que ha tenido Francia: Rose Tascher, Rose de Beauharnais o Josefina Bonaparte, según el marido que mantuviera vigencia. Era una mujer inteligente, carismática y ambiciosa, que salvó su cabeza de la guillotina para colocarle una corona y convertirla en la más poderosa de Europa.

Un año antes de que Napoleón Bonaparte cayera rendido a sus pies cuando ella contaba ya 32 años y el 26, Josefina  estaba encarcelada en la dura prisión de los Carmelitas junto a su ya exmarido, Alexandre de Beauharnais -por el que abandonó su isla natal- que estaba acusado de traición por las paranoias de los tiempos del Terror. Él acabó en el patíbulo, ella consiguió zafarse en el último momento fingiendo una enfermedad, previo revolcón con el médico de la cárcel -según cuentan- . De allí salió con nuevo novio, el joven general Lazare Hoche, al que conoció entre rejas.

Al regresar a París, su tren de vida necesitaba de amantes pudientes que lo mantuviesen y, además de Hoche, Josefina supo rodearse de personas con dinero y poder como Paul Barras, el hombre con más poder en los primero años del Directorio. Pero cuando en octubre de 1795 Bonaparte se convirtió en héroe nacional tras aplastar la insurrección monárquica en Tullerías, su estatus cambió y ella se convenció de que aquel hombre bajito podía ser un buen partido.  En marzo de 1796 Josefina y Napoleón firmaron una unión matrimonial que en la cabeza de ambos tenía connotaciones muy diferentes. Mientras él se entregó en cuerpo y alma a su Josefina, ella aseguraba que amor y vida conyugal no podían, ni debían, ser sinónimos. Cuando ese mismo año el general partió a la conquista de Italia, su mujer ya se dejaba querer por el oficial Hippolyte Charles, más refinado y sosegado que el impetuoso general. Así fue su vida, de amante en amante hasta bien entrada en la cuarentena.

Fuente: http://www.abc.es/cultura/20150601/abci-napoleon-josefina-inepto-sexual-201506011116.html

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