Puerto Hurraco, la matanza que heló la sangre de los españoles.Crónicas de las España negra

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  • 3 agosto, 2015
«Vamos a cazar tórtolas», dijeron hace casi 20 años los hemanos Izquierdo antes de salir a matar con una escopeta de caza a nueve vecinos del pueblo, incluídas dos niñas de una familia rival, por una rencilla interminable
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Emilio Izquierdo, poco después de ser detenido tras la matanza de Puerto Hurraco, en 1990 / REUTERS
«Vamos a cazar tórtolas». Con esta frase se despedían, hace casi 20 años, Emilio Izquierdoy su hermano Antonio de sus hermanas. No eran «tórtolas» lo que salieron a cazar aquellos dos hermanos de Puerto Hurraco la noche del 26 de agosto de 1990, iban a perpetrar una de la matanzas que más ha conmocionado a la sociedad española en su historia reciente: «Varios vecinos que se encontraban en la terraza de un bar o sentados ante la puerta de sus casas, fueron alcanzados por los disparos y, en cuestión de minutos, el tranquilo pueblo se llenó de carreras, gritos y sangre», contaba ABC.
El resultado de aquella escabechina: nueve muertos y 12 heridos graves. «Disparaban contra todo lo que se movía», relató uno de los testigos de aquella «cacería» en la tranquila pedanía de Badajoz.
Una cacería con la que Antonio –que se ahorcó el pasado sábado en su celda de la cárcel de Badajoz, cerrando para siempre el último capítulo de la España más negra– y Emilio –que había muerto de un infarto en la misma prisión dos años antes– buscaban vengarse de la familia Cabanillas, conocida como los «Amadeos», a la culpaban de todos sus males, incluyendo la muerte de su madre en un extraño incendio seis años antes.

Los vecinos de Puerto Hurraco no se imaginaban, ni por un momento, que aquella tarde la tragedia rondaba sus calles: «La tranquilidad que respiraba el pueblo se rompió con la llegada de dos hombres que, vestidos de cazadores y armados con sendas escopetas, salieron de un oscuro callejón del centro de la aldea y comenzaron a disparar indiscriminadamente sobre el grupo de personas, entre las que se encontraban algunos niños».
Aquellos «niños» que jugaban frente a los hermanos Izquierdo eran Antonia y Encarnación Cabanillas, de 13 y 14 años de edad respectivamente. Ellas fueron las primeras víctimas, pero no las únicas, porque Emilio y Antonio siguieron a tiro limpio por las calles para saciar su sed de venganza.
«Ahora que sufra el pueblo, como yo he sufrido durante todo este tiempo», dijo Emilio tras su detención, sin mostrar ni el más mínimo arrepentimiento, mientras su hermano Antonio aseguró que aún tenían pensado continuar con la sangría: «Si no nos hubieran detenido, habríamos vuelto al pueblo a dispararles durante el entierro de los muertos».
El odió entre los «Amadeos» y los «Pastaspelás»El odio exacerbado entre estas dos familias venía de años atrás, a causa de las costantes rencillas que tuvieron ambas familias, los «Amadeos» y los «Pastaspelás» –como eran conocidos los Izquierdo– por los límites de unas tierras en Puerto hurraco. A causa de ellas, Jerónimo Izquierdo, el mayor de los hermanos, apuñaló hasta la muerte a Amadeo Cabanillas, en 1961.

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Escena del entierro de las víctimas de Puerto Hurraco (1990)
Tras cumplir condena, en 1986, Jerónimo regresó a la pedanía para vengar la muerte de su madre, muerta en un incendio. Apuñaló a otro de los hermanos Cabanillas, Antonio, que, sin embargo, consiguió sobrevivir. Jerónimo, por su parte, ingresó en un psiquiátrico, donde murió nueve días después.
Las hermanas de las que se despidieron los hermanos Izquierdo aquella sangrienta noche de 1990, Luciana y Ángela, a las que muchos consideran las inductoras del crimen, a pesar de ser absueltas, murieron en el psiquiátrico de Mérida en 2005.
Con la muerte de Antonio se cierra uno de los episodios más negros de la reciente historia de España. El mismo hombre que, en el entierro de su hermano Emilio, dijo: «Hermano, te vas con la satisfacción de que tu madre ha sido vengada». Quizá él también.

Se suicida en prisión Antonio Izquierdo, el hermano pequeño de la matanza de Puerto Hurraco

Tendría que haber salido en libertad si no se le hubiera aplicado la doctrina Parot
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Antonio Izquierdo, durante el entierro de su hermano.
Antonio Izquierdo, de 72 años, el hermano pequeño de los dos autores de la matanza de la localidad pacense de Puerto Hurraco, se ha ahorcado en su celda del módulo de enfermería de la cárcel de Badajoz donde permanecía recluido.El cadáver fue encontrado sobre las dos de la madrugada del sábado por los funcionarios de la prisión durante una de las habituales rondas de vigilancia.
Izquierdo ha elegido para suicidarse el día que debería haber abandonado el centro penitenciario para salir en libertad condicional. Sin embargo, hace algunas semanas se le comunicó que se le había aplicado la doctrina Parot, por lo que aún tendría que pasar unos años más entre rejas. El recluso no aceptó nunca esa prórroga y mostraba su indignación por la decisión.
El único autor vivo de la matanza –el otro, su hermano Emilio, había muerto de un infarto hace algunos años-, apenas tenía contacto con el resto de reclusos y se mostraba huraño, malhumorado e incapaz de mantener relaciones normales con el resto de internos. Hasta el fallecimiento de Emilio había compartido celda con él en la cárcel de Badajoz; luego fue internado en una celda individual.
Con la muerte de este hombre se cierra para siempre uno de esos sucesos que helaron la sangre de los españoles. Fue en la noche del 26 de agosto de 1990 cuando los Izquierdo “salieron a cazar tórtolas” en Puerto Hurraco –esa fue la expresión con las que se despidieron de sus hermanas, Luciana y Ángela, ambas fallecidas en 2005 en el psiquiátrico de Mérida con una diferencia de diez meses entre ambas. Emilio y Antonio cogieron sus escopetas y mataron a sangre fría a nueve de sus vecinos e hirieron a otros doce, varios de ellos de gravedad. Rencillas larvadas a lo largo de los años fueron el detonante de la tragedia.
La Guardia Civil mantuvo un dispositivo de búsqueda toda la noche hasta que por la mañana logró detener a los dos asesinos. La fotografía de uno de ellos descamisado, con la mirada perdida, detenido por un hombre del Instituto Armado, dio la vuelta al mundo.
 Aqui documentales al respecto:

Fuente: http://hemeroteca.abc.es/, youtube

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